Hasta 30 toneladas de fuel se han derramado mientras un buque descargaba en la monoboya de Cepsa. Las autoridades andaluzas han restado impotancia al incidente mientras que los ecologistas alertan del riesgo de que se produzca una catástrofe ambiental en las costas de Doñana.
El cambio en la dirección del viento, que sopla desde ayer de poniente, puede arrastrar el vertido de hidrocarburo que se produjo el día anterior en la motoboya de Cepsa hasta el Parque Nacional de Doñana y las costas de las localidades gaditanas de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona. A pesar de este riesgo, desde la subdelegación del Gobierno de Huelva se informó a última hora de la tarde de ayer que «ya no se perciben las irisaciones» del crudo que se veían por la mañana y que la línea de costa «está igualmente exenta de cualquier material sospechoso». Con todo, el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, anunció ayer que la Capitanía Marítima de Huelva tiene ya ordenada la apertura de una investigación «a fondo» para analizar las posibles responsabilidades por la mancha de crudo que se produjo durante la descarga de un petrolero en la motoboya de la refinería de La Rábida de Cepsa.
Dispositivo en mar y tierraEn ese sentido, recordó que en 2005 tuvo lugar un suceso parecido al actual, por lo que consideró que esta compañía «tiene que explicar claramente lo que ha pasado y las medidas que se toman para que esto no ocurra, pues es la segunda vez que pasa en poco tiempo». Sobre la evolución del vertido, el delegado reconoció que no se descarta que la mancha llegue a tierra, para lo cual se han activado un dispositivo en el mar y otro en tierra. El objetivo, que la mancha no llegue a tierra.En cualquier caso, señaló que los bañistas de la zona «no tienen que estar preocupados», ya que si llegara una mancha a las playas hay previsto un dispositivo para limpiarla «de inmediato».Con mayor detalle se refirió a la mancha de fuel el subdelegado del Gobierno en Huelva, Manuel Bago, y el Capitán Marítimo de Huelva, Luis Dacal, quienes cifraron en treinta toneladas el volumen del vertido. Según Bago, la mancha de dos kilómetros de longitud y 1,5 de ancho que se detectó el jueves se ha dividido en dos.El subdelegado aseguró, además, que la mancha «está controlada por cuatro embarcaciones y barreras contenedoras», que se encargan de evitar que el fluido, ubicado a unas tres millas de la costa, se acerque a la playa entre Mazagón y Matalascañas. Asimismo, señaló que en la zona hay dos embarcaciones de Salvamento Marítimo y el remolcador Miguel de Cervantes, que «favorece la volatilización del crudo triturándolo» para luego recogerlo.En tierra, además, se ha desarrollado una estrategia preventiva que cuenta con una barrera para contener el fuel en el caso de que tocara la playa, que se colocaría muy cerca del punto más cercano de la mancha a la costa, que se encuentra en la zona de Torre La Higuera.Pequeñas galletas de crudoHasta el momento, tal como indicó la consejera de Medio Ambiente, Cinta Castillo, «apenas ha llegado nada» a las playas, salvo «pequeñas galletas» de crudo en el espigón de Huelva, que se han recogido inmediatamente.El cambio en la dirección del viento, sin embargo, puede cambiar esta situación, según señalaron ayer desde Ecologistas en Acción.Estos temen que con los tres días de poniente que se esperan, el viento pueda arrastrar la mancha hasta el Parque Nacional de Doñana y las costas de las localidades gaditanas de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona. De hecho, señalaron, el vertido se encontraba ayer «a tan sólo una milla de Doñana». |